
Costa Blanca...
Gracias a sus condiciones climatológicas, únicas en toda Europa, la Costa Blanca durante los últimos años se ha convertido en un destino de vacaciones cada vez más apreciado y una alternativa a los fríos inviernos norteuropeos. Con más de 300 días de sol al año, el termómetro en invierno difícilmente baja más de 18 grados durante el día y en los meses de pleno verano con temperaturas entre 28 y 30 grados el calor no aprieta demasiado. Tanto los amantes de los deportes acuáticos como del golf gracias al clima han encontrado en la Costa Blanca unas condiciones ideales para practicar su deporte durante todo el año. Los aficionados a la natación con temperaturas alrededor de 20 grados se bañan en el mar hasta muy entrado el otoño. Y tampoco es ninguna excepción que en nochebuena las playas estén llenas.
Aunque la Costa Blanca durante los últimos años ha vivido un gran boom turístico, el veraneante sigue encontrando un ambiente de pescadores en los municipios portuarios y una vida tranquila y sosegada en los pueblos pequeños del interior.
Los pueblos costeros sin embargo hoy en día ofrecen un ambiente internacional durante todo el año, un desarrollo que también se ha hecho notar en la gran oferta variada de la gastronomía, la cultura y el ocio. Respecto a su naturaleza la costa ofrece un gran abanico de paisajes, desde playas de fina arena, pequeñas bahías de canto rodado y acantilados impresionantes, pasando por campos de frutales, olivos y almendros hasta llegar a montañas que en el interior llegan hasta los 1.200 metros de altura. Con nueve meses de primavera y tres meses de otoño, las primeras flores del almendro se abren ya en diciembre, las primeras frutas, con el níspero en el mercado primaveral, se presentan ya a finales de marzo y durante todo el año se cosechan naranjas, limones o tomates.
... y su blanco pueblo de pescadores y artistas
El antaño pequeño pueblo de pescadores, Altea, ha sabido mantener su especial encanto, sobre todo en el casco antiguo con sus empinadas callejuelas y sus casitas blancas y coquetas. Hasta hoy en día, Altea, también tiene renombre como pueblo de artistas, una fama subrayada por la existencia de numerosas galerías, dos mercados de artesanos; en pascua y durante el verano y también por su gran Palau de la Música y su Universidad de Bellas Artes y Danza.
Hoy Altea cuenta con alrededor de 20.000 habitantes y la vida se centra en tres nucleos: el casco antiguo, construido sobre una colina, con sus innumerables restaurantes internacionales, bares y cafés; su paseo marítimo de varios kilómetros con otro tanto de restaurantes, bares y tiendas y en la nueva zona residencial, que desde hace unos años está creciendo al pie del casco antiguo. A tan sólo tres kilómetros de la vital Altea se encuentra la tranquila Altea La Vieja, a cuyas espaldas, en la Sierra Bernia, se han asentado las urbanizaciones con los chalés de veraneo.
